Un empate con sabor a triunfo pero con aires de injusticia; fue el resultado, ayer miércoles, del encuentro de Perú frente a Argentina, quien se vio sorprendida por un equipo peruano que sin estrellas ni nombres, mostró garra y dejó claro, como dice David Hidalgo del diario El Comercio, "que no estaba dispuesto a comerse un papelón en casa y que por el contrario, el conjunto bicolor le resultó por demás respondón", a pesar de la crisis por la que atraviesa.
Los primeros minutos del primer tiempo mostró un Perú con el control del juego; agresivo y peligroso con Piero Alva y Juan Vargas despuntándose seguidamente, a pesar de que Argentina asustaba a la portería de Butrón a través de balones parados. El equilibrio de las partes se veía forzadamente planteado gracias a las intervenciones parcializadas del juez paraguayo, Carlos Amarilla, quien ante cualquier roce entre gauchos e incas, de inmediato cobraba la falta, a favor de los primeros; con un Lionel Messi, la máxima estrella albiceleste, tan laureado, tan sobredimencionado, ayer, opacado por los zagueros peruanos, dejándolo sin encontrar el brillo de otros encuentros: Perú era más! frente a Argentina y Amarilla.
La segunda parte atestiguó un intento fallido de Argentina por tener el balón y controlarlo, ya que Solano se adelantó consiguiendo la primera amenaza clara al arco de Carrizo, habilitando a Fano, quien a poco estuvo de conectársela ante el entregado portero gaucho. Tras un quiebre de Solano, Perú generó un gran pase a Daniel Chávez que casi abre el marcador, con un tiro en primera que con las uñas fue desviado, abriendo a mejores posibilidades para Perú con Prado, Solano, Vargas, Alva y Chávez, que tuvo como mejor protagonista y estrella al portero Carrizo.
Argentina estaba bajo la sombra Inca quien mostraba su mejor y amenazante peligro cuando llegó una fortuita jugada fatídica en la que Juan Román Riquelme habilitó a Fernando Gago, quien pegó un centro fuerte encontrando el milagroso pie de Esteban Cambiasso quien conectó un intrascendente tiro sorprendiendo a Butrón, convirtiéndose en el 1 - 0 tan irónicamente injusto.
Ya se había cumplido el tiempo reglamentario y Argentina, con un triunfo que no le pertenecía, se jugaba los 3` minutos adicionales dictados por el árbitro, más argentino que paraguayo, cuando Vargas, para sorpresa y mal humor de Amarillo y los albicelestes, en una jugada fuera del guión, muestra de pundonor, coraje y fuerza, más que brillo y talento, como una avalancha, llevó el balón con el equipo a cuestas, desde 3/4 partes de la cancha hasta el campo rival soportando la marca de Battaglia, abriéndose paso hasta llegar a hacer un centro que encontró el justiciero pie de Fano, quien logró vencer la valla de Carrizo, generando el estallido del Monumental, y el pitazo final, "Ha sido un partido bastante parejo (...) conseguimos un punto, que pudo ser tres. El equipo merecía más que un empate", reflexionaba con mucha razón Del Solar en la conferencia de prensa seguida al cotejo; "Es obvio que estoy preocupado. No puedo expresarme mucho. El partido creo que fue parejo con situaciones para los dos. Defensivamente anduvimos bien, ofensivamente no tanto, esas rachas se van a cortar en algún momento (...) No sé ni cuántos minutos iban cuando vino el gol (peruano). Es el típico partido en el que hace el gol gana. No sucedió porque hicimos el gol, y después llegó el empate. Fue una gran jugada de Vargas, con una fuerza impresionante, y así vino el gol a los noventa y pico", explicó Basile con algo de bronca y con lo poco que le daba la voz en la misma conferencia.
Mientras, la Prensa Argentina dio con palos a sus representativos por su quinto partido sin ver el triunfo, "La mejoría no se vislumbra y la nebulosa por la que deambula se amplía a medida que cede terreno en las posiciones. Entre Cambiasso y el defensor peruano Vilchez pusieron en ventaja al seleccionado, pero en el último instante sobrevino el justo empate de Fano", se publicó en La Nación.








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